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Según el filólogo Ignacio Reyes, las inscripciones grabadas en el manto de la talla original de la Virgen de Candelaria incluía frases compuestas en la lengua aborigen.

Vicente Jara es doctor Ingeniero de Telecomunicación tras la lectura el pasado día 27 de enero de su tesis titulada "Contexto, criptoanálisis y propuesta de solución de la inscripción de la talla (original) de la Virgen de Candelaria de Tenerife (Canarias, España)" leída en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid. Pero no se trata de una investigación de carácter únicamente humanístico sino científico. A través de un sistema de fórmulas matemáticas y algoritmos (y también de un profundo estudio comparativo de diversas lenguas), este investigador concluye que las letras que decoraban el manto de la antigua imagen de la Virgen de Candelaria, aquella desaparecida a principios del siglo XIX en un temporal, eran una suerte de oraciones "traducidas" fonéticamente a la lengua de los antiguos habitantes de Canarias.



El filólogo Ignacio Reyes cree haber desvelado uno de los enigmas más antiguos de la historia de Canarias: las inscripciones grabadas en el manto de la talla original de la Virgen de Candelaria, con frases compuestas en lengua amazigh y que desveló a partir de un cuadro restaurado en Sevilla.

Ignacio Reyes expone su interpretación de estas letras estampadas en el manto original de la imagen en su obra "La Madre del Cielo: Estudio de filología ínsulo-amazighe", que publica Le Canarien Ediciones y que detalla en una entrevista con EFE.

Se trata de una edición revisada y ampliada tras la primera que editó el investigador en 2007 y a la que ahora añade nombres de personas ligadas al linaje guanartémico, el gobernante en Gran Canaria, cuyas denominaciones tienen "una conexión directa con el pensamiento cosmogónico, con los mitos de la creación, como muchachas llamadas "la señora del cielo" y "la señora de la creación".

El autor, que también es historiador, señala que su objetivo es dar a conocer uno de los enigmas de la historia del archipiélago, pues se sabe que en la figura primitiva de la Virgen de Candelaria había letras grabadas en el manto, que se pensaba que eran acrónimos o figuraciones.
Estas inscripciones estaban en la imagen antigua de la Virgen que desapareció en un temporal en el siglo XIX, y cuya aparición ante los indígenas había relatado Fray Alonso de Espinosa tres centurias antes, en 1594.

Ignacio Reyes indica que a finales de 2006 una restauradora de Sevilla le comunicó que una clienta le había llevado un cuadro de la Virgen de Candelaria adquirido en el norte de Tenerife y que en el travesaño del bastidor aparecían caracteres latinos que no entendía.

El filólogo intentó traducir las inscripciones pero comprobó que no era latín ni griego, hasta que encontró las consonantes "n" y "t", equivalente a "candela" en amazigh, una lengua en la que el significado de las palabras se deposita en la secuencia de consonantes y las vocales tienen solamente un valor morfológico.

Los textos de la Candelaria están escritos casi enteramente con consonantes y pocas vocales, pero "muy bien puestas" para que no haya confusión en la lectura, asegura Reyes, quien indica que a partir de la citada palabra pudo traducir todo el texto, que "es una maravilla porque es lengua viva, escrito tal cual se pronuncia".

Cuando encontró el término "candela", prosigue, "me faltó tiempo para ir al texto de Alonso de Espinosa, quien había detallado todas las características de la imagen y anotó las letras" del manto.

Y en ese texto también aparecía esta palabra "y empecé a tirar del hilo hasta que pude traducir todas las letras que contenía el manto, que eran sentencias de doctrina cristiana, sospecho que específicamente franciscana, pues fueron los primeros que llegaron a Canarias para evangelizar".

Son frases completas en las que se alaba a Dios y en las que, como ejemplo, se dice que el camino de perfección es "un bálsamo", y la palabra que se utiliza para este significado es "tabaiba dulce", una de las plantas medicinales más importantes de Canarias.

Según Ignacio Reyes, esto revela un contacto muy cercano entre los evangelizadores y la población aborigen, pues las misiones franciscanas llegaron a las islas a mediados del siglo XIV, cien años antes de la Conquista, y aprendieron su lenguaje.

Los textos desvelados son, a su juicio, "una maravilla de información linguística e histórica" que proporcionan "los eslabones para consolidar la tesis de que el culto a la Candelaria es la apropiación cristiana del culto nativo ancestral relacionado con la estrella Canopo".

La aparición al amanecer de dicha estrella, y su aparición vespertina en el cielo, coinciden con las dos festividades de la Candelaria en agosto y en febrero, indica Reyes, para quien resulta "curioso" que en los textos grabados en el manto sólo aluden a los cultos nativos "hablando de ellos como supersticiones y nunca de la aparición de la Virgen, sino de hallazgo, encuentro".

Para referirse a ella se usa un concepto que no es coloquial, sino poético, y que representa un uso muy fino de la lengua, añade el investigador, a quien le da la impresión "de que hubo participación del clero nativo en la confección de esos materiales".

Agrega Reyes que también hay inscripciones en el manto de la Virgen del Pino, y entre ellas puede haber alguna palabra "nativa", pero además hay números y letras que no ha conseguido descifrar.

Apunta el investigador que en Canarias no se aprecia que las islas provienen de una cultura "milenaria", pues el culto a la Candelaria refleja un concepto de la creación "que se pierde en la noche de los tiempos" y que se extiende al norte de África desde Mesopotamia hasta llegar a las islas.

Es la misma idea de la creación del Universo que la ciencia estudia como el "Big Bang": el concepto de que una estrella primordial, Canopo, explota en un momento dado y genera el primer cielo.

¿Qué pueden tener en común los futbolistas Benzemá y Zidane, San Agustín, el Papa Melquíades y hasta un faraón egipcio? A priori, nos parecería impensable encontrar un lazo de unión.
Pero lo hay. Los une su cultura, sus raíces. Todos pertenecían o sus orígenes son amazigh. Algunos lo sabrían, otros no, porque ha sido una cultura apartada y que ha sufrido mucha represión. Una civilización más antigua que los árabes, los romanos o, incluso, los fenicios, pero mucho más desperdigada y repartida por el mundo.
Es una cultura milenaria con bandera, himno e idioma. Suponen en torno a 50 millones de personas en el mundo y la mayoría no sabe ni que lo es. Hablamos de la cultura amazigh. Una civilización que poblaba –y lo sigue haciendo-, toda la mitad norte de África y parte del Mediterráneo. Han pasado multitud de pueblos, culturas y religiones y la cultura amazigh se mantiene viva.
“En Marruecos, la mayoría son de esta cultura, lo que sucede es que se han adherido mucho y han perdido sus raíces”, cuenta Toni Roderic, secretario de la Asociación Cultural Imazigen. Se trata de una entidad que pretende defender y reivindicar al pueblo proveniente de esta cultura. Ocurrió, continúa, como sucedió en Valencia “que van abandonando sus costumbres, su lengua y se castellanizaron”. Los imazigen hoy en día “tienen una fuerza importante” y reclama su lugar.

Mezcla de civilizaciones
Al sufrir una mezcla de civilizaciones, es más fácil encontrar los rasgos típicos de esta población en las zonas rurales. Por ejemplo, los tuaregs en el desierto, son amazigh y “han mantenido mucho más sus características”. “Es una cultura de matriarcado donde las mujeres eran las que de alguna forma marcaron la familia”, cuenta Toni Roderic. Son las que poseían mayores conocimientos. Sabían hacer de todo: cocinar, alfarería, los hornos… Un rasgo muy característico de ellas es que llevan tatuajes en la cara. “Es una cosa ancestral, lo hacían por cuestiones de protección y ciertas creencias”.
Para mantenerse latente, los imazigen hicieron algo que les benefició mucho: se pusieron de acuerdo en torno a una bandera y un símbolo. Arduo trabajo, porque son un conjunto de pueblos dispersos por el norte del continente tras miles de años de historia. Todos “han asumido” estos símbolos de identidad.
Unificar a toda la cultura amazigh bajo una misma lengua “es más complicado”, porque tienen cinco o seis dialectos que dificultan la comunicación. Es un idioma que ha estado muy disperso, también perjudica la situación el que no contaran con escritores y tuvieran una literatura propia, según Roderic. En su escritura hay dos corrientes. Por un lado, quien la escribe con los signos antiguos y, por otro, quien lo hace con alfabeto latino.
Aunque ya hay ordenadores con el alfabeto de signos de tmazight, es más fácil el latino por su extensión, porque hay más. “Conforme la lengua va oficializándose, va ganando en su normalización”, dice. En la actualidad hay movimientos por toda África que trata de revalorizaresta cultura. Sin ir más lejos, Marruecos ha nombrado el tmazigh lengua cooficial del país.
En este mismo país, hay una emisora de televisión en este idioma. En Melilla ha habido programas con esta lengua. Incluso en Marruecos comienza a haber escuelas que imparten lecciones usando este antiguo lenguaje. “Han comenzado a darse clases en esta lengua. Al final, esto servirá para cohesionar”, apostilla.

Un idioma: tmazight
“Teníamos dos clases de idiomas. Uno, el adulto y, otro, el que se le enseñaba a los más pequeños”, cuenta Mohamed que los menores aprenden el idioma con sonidos reales, el ruido que hace una oveja o una vaca. “Aprenden a hablar imitando a los animales”, explica. “A mí me apasiona –continúa-, porque lo primero que yo aprendí a hablar es el tmazight. Saliendo de mi casa y entrando al colegio me encontré con el árabe y el español. No tenía ni idea de que existían otros idiomas, yo sólo hablaba esta lengua y creía que era la única que existía” (entre risas).
Es una cultura muy ancestral, entonces, la mayoría de los que actualmente encabezan el movimiento de lucha y defensa de esta cultura son laicos. Así lo asegura tanto Toni Roderic como el fundador de la asociación melillense, Bussian Mohamed. Aunque muchas personas puedan asociar esta cultura a la religión musulmana, realmente está presente en el islamismo, el cristianismo y el judaísmo.

La religión en los imazigen
Esta presencia se debe a la mezcla cultural y es fruto del paso de las distintas religiones por los territorios imazigen. Un dato importante a tener en cuenta es que amazigh significa “hombre libre”. A lo largo de la historia, ha habido santos y algún papa cristiano que fueron imazigen. Por ejemplo, San Agustín y el Papa Melquíades, número 32 en la lista papal. También hay rostros del judaísmo y en el islamismo, como Al Idrisi.
En el año 2008, coincidiendo con la creación del Instituto de las Culturas, Bussian Mohamed fundó esta asociación en Melilla para defender sus raíces. En un comienzo, nos cuenta, el instituto creado se iba a llamar de la cultura amazigh, pero finalmente se decidió dejarlo como culturas, en general. Tras las primeras actividades de la entidad asociativa, se paralizó un poco y este año la han relanzado coincidiendo con el nuevo año amazigh.
“Era necesario crear esta asociación porque existía un vacío en Melilla, siendo la mitad de su población Imazigen”, admite Bussian Mohamed. Aprovecharon el impulso de la creación del Instituto de las Culturas para prestar atención a la suya propia y trabajar conjuntamente. El nuevo presidente es Abdeslam Ahmed.
“Hay un movimiento en todo el norte de África que reivindica su identidad, nada más”, explica Mohamed. Son personas que “no se sienten árabes, porque no somos árabes”. Según el fundador de la asociación, el Magreb no es árabe. Marruecos es su verdadero nombre porque proviene del amazigh. Viene de Marraquesh que significa tierra de Dios en tmazight. De hecho, “a España no la poblaron los árabes, fueron los imazigen”, explica Roderic. Los que llegaron siendo árabes fueron los califas y la élite musulmana, pero el resto de pobladores fueron amazigh.
Hay muchos imazigen rubios y de ojos azules, porque no son árabes. “Las grandes ciudades son las que se han arabizado”, dice Mohamed. Se encuentran en el desierto, en las montañas o en las islas fue donde no llegaron los pobladores árabes y son los que han podido mantener esta cultura prácticamente intacta.



Madera del RifDesde los inicios de nuestra Era -en época de Juba II y Ptolomeo- en Mauretania se hacían mesas de madera hermosamente veteada y grandes dimensiones que se exportaban a Roma, donde alcanzaban precios equivalentes a 91 kilos de oro, en la segunda mitad del siglo I.

En el norte de África, donde residían algunas de las tribus indígenas amazigh que podrían haber poblado Canarias, había bosques de cedro y de thuya que proporcionaban la madera para mesas que llegaron a alcanzar precios equivalentes a 91 kilos de oro en Roma, y que aún hoy se utilizan para muebles de enorme calidad.

Éstas son parte de las conclusiones que ha extraído José Juan Jiménez, conservador del Museo Arqueológico de Tenerife, que investiga zonas donde residían tribus amazigh -etnias autóctonas del norte de África– que poblaron Canarias, y que disertará hoy sobre el valor y uso de los bosques de esta área em la conferencia “Delicatessen madereras norteafricanas en la Antigüedad”.
Será en el Museo de la Naturaleza y el Hombre de la capital tinerfeña y dentro del VII Curso Detectives de la Naturaleza.
José Juan Jiménez afirma, en una entrevista a EFE, que ha investigado con un enfoque interdisciplinar los bosques de cedro (Cedrus atlántica) y de thuya (Thuya articulata), que proporcionan madera para construir edificios y fabricar objetos de calidad aún hoy en día.
“Desde inicios de nuestra Era -en época de Juba II y Ptolomeo- en Mauretania se hacían mesas de madera hermosamente veteada y grandes dimensiones que se exportaban a Roma, donde alcanzaron precios equivalentes a 91 kilos de oro en la segunda mitad del siglo I”, detalla el investigador, quien precisa que a fines de esa centuria las mesas se hicieron descansar en pies de marfil “incrementando su valor mercantil, pues una sola de ellas podía tasarse igual que una mediana explotación agraria».

Símbolos de estatus y de riqueza


Puntualiza el arqueólogo que las fuentes escritas de época romana mencionan que estos productos estaban reservados a la gente adinerada como símbolo de riqueza y estatus.
Jiménez, que también es autor de libros como La tribu de los Canarii. Arqueología, Antigüedad y Renacimiento, señala que «estos bosques del Atlas que parcialmente perduran eran extensos, densos y profundos, con árboles elevados de troncos brillantes y sin nudos, que propiciaron su aprovechamiento económico por tratarse de madera de excelente calidad».


El conservador del Museo Arqueológico explica que la madera de cedro y de thuya es resistente a la humedad, la putrefacción, los hongos y los insectos, es perfumada y aromática, incorruptible, apreciada en carpintería, ebanistería, marquetería, apropiada para fabricar mobiliario y -por su especial dureza- tejados, revestimientos exteriores e interiores de edificios.
El cedro también resulta adecuado para construir embarcaciones, puentes, tarimas, realizar arcones, cajones, mobiliario, vallas y portalones, mientras que su aceite posee propiedades antisépticas.
La madera y la raíz de thuya -la parte más veteada- se usaban para fabricar mesas muy cotizadas, si bien actualmente se siguen elaborando muebles y todo tipo de complementos distinguidos por su gran calidad como joyeros, cofres, plumas, bolígrafos, bandejas, fuentes y centros de mesa, entre otros.
Su resina, denominada “sandáraca”, se emplea en la obtención de barnices, añade el experto, quien indica que los estudios demuestran que las especies madereras norteafricanas de la Antigüedad siguen siendo apreciadas en carpintería, ebanistería, marquetería, así como en la construcción de cubiertas, revestimientos interiores y exteriores».

Danza, alegría.
Té, cus-cus.
Melancolía
raíces y cábila.
Hospitalaria halamadanía.
Idiosincrasia amazigh.
Cultura milenaria.
Tribus varias,
especias y barro.
Adobe y aroma.
El cordero que siempre
acompaña
Ouhajje, El Founti,
Yqraien, Ibujien…
y el rifeño de mi alma.
Olor de anafre, pan de trigo.
Tallin.
Y tu abierta morada.
Das de beber al sediento,
zalea al que descansa.
Y aunque sea, un trozo.
de pan con aceite,
y un vaso de té.
al que pone el pie.
En tu cábila.
El Don del que presume.
tu semblanza.
Bereberes, ¡ qué hermosa palabra!

Horía Abselam

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